Grande incandescente duerme rojo, mientras triangular deforme oculta redondo iridiscente. Abajo la verde llana guarda, entre sus largos enhiestos, pequeñas frágiles perfumadas y cortas planas flexibles. Gruesas manchadas rumian desconfiadas bajo altas humeantes multiformes, y furiosos alados flotan en la extensa carmesí. Un suave eufónico parece menguar cuando la occidua linear emerge de los brunos piramidales.
Mientras tanto, nimios redondos brillan desde ahuecados profundos, se han visto acuosos tumultos salir intempestivos de hollados sibilinos, pero esta oscura y hermosa evanescente, no mirará hoy la amarga, y lívida, facial dolorida.
Una lejana reluciente nace de la infinita negritud del inefable escalonar celeste, humosos traspasan las móviles rectas de los circulares medidores de instilantes sucesivos, y entonces fluye la argéntea probidad flagrante, mansamente alunece.
