Jugando en la playa

Cotidianidad

Mi hija y yo hemos creado un sistema de montañas, con nuestras manos. En algunos segundos, quizá, vida efímera las pueblen, en manadas, en grupos o solos, sobrevivirán largas eras que durarán menos de lo que un respiro para nosotros. Quizá algunos de ellos cobren consciencia sobre sí mismos y pensaran en nosotros buscando respuestas a su existencia, pero son tan pequeños que no nos importan, no pueden importarnos, ni siquiera sabemos, mientras jugamos, que son posibles. Mi hija hace un gesto y me dice -papá juguemos a  otra cosa-, entonces vamos a mojar nuestros pies al mar y en algunos minutos el universo desaparece.