La pregunta sobre ¿qué es la psicoterapia? aun no está zanjada del todo, a la luz de la multiples escuelas psicoterapéuticas cada una de éstas se funda en teorías sobre el mundo psiquico que, a veces, son totalmente dispares y por ello no siempre sus objetivos convergen, y aunque hay acuerdos en cuanto a la finalidad curativa del proceso, tampoco ello es tan claro, pues la curación tiene muchos matices e incluso habemos algunos pocos que creemos que lo importante no es curar al sujeto sino atender al alma y permitir que el individuo también lo haga y, secretamente, pensamos que esto promueve una curación más profunda, aunque tratamos de que tal misterio no se vuelva en un ideal que estorbe el proceso de atención del fenómeno presente.
Sin embargo, la sombra de la pregunta sobre la terapia guarda en sus rincones inadvertidos otra pregunta también intrigante, y que compete a los profesionales que nos dedicamos a esta labor tan variopinta,: ¿qué es un psicoterapeuta? Independientemente de su corriente de pensamiento un terapeuta de la psique desarrolla un ejercicio singular de acuerdo a la conjunción de su experiencia, de su entrega al proceso y de su interés en profundizar en sus presupuestos. Podríamos decir que un buen psicoterapeuta está continuamente confrontado con su propia teoría, siempre y cuando se entienda que la palabra teoría se refiere a una visión particular de la realidad y no una abstracción sin uso real, él es entonces el emisario de una visón del mundo y de un opus determinado que a su vez lo va determinando a él mismo.
Tradicionalmente se ha hecho una distinción entre psicología, psicoanálisis, psicoterapia, orientación psicológica y otras acepciones, creo que esta artificialidad está asentada en lo dicho anteriormente sobre las multilateralidad del proceso de estudiar y atender a lo psíquico, por ello prefiero usar el termino psicoterapia para denominar cualquier labor que se apreste a constituirse como una investigación profunda de lo psíquico, sosteniendo está definición en el matiz etimológico que indica que un psico-terapeuta es quien atiende al alma, es decir quien recibe al síntoma como un huésped y lo acompaña hasta su partida.
En ese proceso de acompañamiento, el psicoterapeuta desarrolla herramientas que lo auxilian en su trabajo cotidiano, y son ellas quienes constituyen un peligro y una bendición a la vez, pues si se les puede mantener como mera negatividad las herramientas se vuelven métodos por los cuales el alma transita, pero si el temor o la necesidad de eficiencia se sobreponen, entonces las herramientas se convierten en nuevas capas de neurosis y, por lo tanto, en un obstáculo para la asunción de la verdad del proceso en donde moran tanto el terapeuta como el paciente.
¿Qué es un psicoterapeuta? es también la pregunta implícita en el dialogo del profesional con el paciente, éste último se pregunta constantemente quién es aquel con quien conversa semanalmente, a veces durante años, en la búsqueda de un daimón o ángel que nunca puede estar quieto y que solo es aprensible en la lenta asunción de su fugaz existencia. Precisamente esa es también la pregunta que da origen al documental “Stutz”, dirigido por Jonah Hill, el cual es un homenaje pero también una pregunta abierta acerca de quién es su psicoterapeuta, en este caso Philip Stutz un prominente psiquiatra de Nueva York, con quien ha tenido un largo proceso en el cual su vida ha dado giros importantes, tanto para sentir gratitud y cariño por su interlocutor.
El documental da una muestra del método utilizado por Stutz, que implica un conjunto de técnicas fácilmente reconocibles para cualquiera que se dedique a este trabajo o para los que se han sometido al proceso psicoterapéutico y si bien podríamos diferir en algunos aspectos e incluso de los objetivos, lo interesante del ejercicio es que nos abre la oportunidad de reflexionar sobre las particularidades de nuestra propia vía terapéutica. Pero sobre todo presenta al psicoterapeuta como un hombre lleno de fallas, quien evade el dolor y la frustración de una vida limitada, que no siempre puede aplicar su propia teoría a su vida cotidiana y que tiene una historia de heridas que no terminan y que nunca podrán sanar del todo.
Con una mirada critica uno podría preguntarse sobre la pertinencia del ejercicio de que un paciente haga esta pregunta sobre su psicoterapeuta, podríamos hablar del deseo de muerte detrás del miedo a la misma, de las relaciones transferenciales implícitas en la idea llevada a cabo, en la imagen del sanador herido, todo ello se encuentra inadvertido en el documental, pero está bien que así sea porque es la razón que permite que la pregunta sobre el psicoterapeuta no se desvanezca.
“Stutz” es una mirada intima, y conmovedora, al papel de ese profesional misterioso que está del otro lado del asiento o del diván y que escucha desde una posición que no siempre es la suya a otra persona cuyo discurso no siempre le pertenece, y quienes juntos se preguntan por la identidad del otro, es en ese dialogo donde la psicoterapia ocurre.

