«Uno es el hombre —lo han llamado hombre—/que lo ve todo abierto, y calla, y entra.«
Jaime Sabines
Uno es el hombre, y lo sabemos cuando nos confundimos con aquello que pensamos, entonces queremos ser todo lo que se nos achaca y nos vestimos de paciencia, sobriedad y empeño. Pero uno solo es el hombre y nada más; y entendemos que estamos ebrios, locos, iracundos, que tenemos miedo de ser solo el hombre, que buscamos secretamente la grandilocuencia de la emoción que nos aleje del tedio. Y nos ocultamos en la palabra y bajo una luz oscura cerramos los ojos para estar lejos de nosotros mismos, en la hora, también umbria, que se cierne. Somos la vergüenza y la acedia, la lujuria y la avaricia, nos despedazamos como un espejo roto, nos insertamos en nuestra propia sangre y nos disolvemos. Hay una ave oscura sobre el techo, es la noche, es la noche, y cae lentamente sobre nuestro cuerpo. Uno es el hombre y ha nacido hombre sin remedio.
