Judas

Reseñas y recomendaciones

La historia de Judas Iscariote es de las más intrigantes en el Nuevo Testamento, en la que un hombre traiciona a su maestro y amigo, pero que, sin embargo, lo hace siguiendo un plan divino, que sin su pecado no podría consumarse; de cierta manera es un reflejo especular de ese primer pecado cometido en la guerra celestial, que transformó en príncipe de este mundo a la más bella de las criaturas y cuya caída permite la contradicción de la divinidad y abre la senda del hombre. Siempre la felix culpa es la que desata el flujo de la historia.

En un cuento, Borges conjeturaba sobre posibles tramas alrededor de la figura de Judas, al final el personaje principal de su historia entendía que Dios había descendido hasta lo más bajo de la existencia, hasta el pecado más terrible que un hombre puede cometer: la delación. Por lo tanto, la divinidad había escogido a Judas como su receptáculo, Cristo era realmente Judas.

Así, en el comic “Judas” publicado en el 2019, Jeff Loveness, de la mano del magnífico dibujo de Jakub Rebelka, nos relata un episodio particular sobre el apóstol traidor, donde justamente después de suicidarse, éste baja a los infiernos y comienza a reflexionar en la terrible determinación de la historia como la voluntad de un dios desplegándose y arrastrando la vida de los hombres, indefensos contra sus caprichos.

Sin embargo, en el momento en que Jesus desciende a los infiernos, tal como cuenta el mito, Judas es el único que puede acompañarle, es entonces que entiende su papel en el drama divino, él tiene un camino fijado pero es responsable de esa senda que le corresponde de manera particular. Entonces, mientras el Cristo rompía las puertas de los infiernos, él, el delator, tenía que ser el más fiel de los amigos y acompañar a su maestro para evitar que se perdiera en su humanidad.

Mientras a los apóstoles se les otorgaba la tarea de esparcir la palabra y ofrecer el camino al reino que no es de este mundo, la labor de Judas sería hacerlo en ese oscuro lugar lleno de almas sufrientes. Es entonces que nos damos cuenta de que Dios también está atrapado por su voluntad y que, igual que él, es nuestro deber cargar con la propia cruz.

“Judas” es una conmovedora historia de redención, pero sobre todo de amistad, que nos recuerda que: “No hay amor más grande que este: Dar la vida por los amigos”, pero también nos permite pensar en otros temas relevante como el lugar del fracaso en la existencia, la determinación y el libre albedrío, la historia como un compromiso interno a nuestra naturaleza y la fragilidad de nuestros juicios morales, todas ellas cuestiones que yacen inherentes en la propia enseñanza del cristianismo, no como institución sino como un camino de pensamiento.