Enterraban a sus muertos, lo cual denota una civilización en ciernes, por lo demás, se hacinaban en construcciones de roca y metal para protegerse de las inclemencias del tiempo y de la presencia de los otros, pues se mataban constantemente para obtener bienes y riquezas. Rezaban a dioses que personificaban con su incipiente tecnología y gastaban todo su tiempo en alimentar tal culto. Destruyeron su hábitat, pues nunca llegaron a comprender que ellos mismos eran parte del mundo en que vivían, su religión era demasiado costosa.
