Cartas a un joven terapeuta, de Contardo Calligaris

Reseñas y recomendaciones

Editorial: Planeta Do Brasil
Año de publicación: 2019
Idioma: Portugues
Páginas: 216

Contardo Calligaris fue un psicoanalista de origen italiano, formado en la École freudienne de París, que a partir de 1986 se estableció en la ciudad de Sao Paulo, en Brasil. Además de dedicarse al trabajo psicoterapéutico en varios países, incursionó como escritor y guionista, por ejemplo en la famosa serie televisiva Psi, que cuenta los vericuetos de un psicoanalista cuya praxis es aventurada, ingeniosa y tormentosa.

En el año 2007 publicó una serie de cartas que escribió a un par de jovenes colegas que se interesaban por seguir la profesión de la psicoterapia. De esta manera, a la forma de Rilke, Calligaris va contando con amenidad los entresijos del trabajo diario de un psicoterapeuta.

Entre los temas abordados están: el primer paciente, el amor surgido en la terapia, el dilema de la curación, cómo un terapeuta obtiene pacientes, los fundamentos de la formación del analista, las condiciones para ejercer, el costo de la educación, los libros que son imprescindibles, el obstáculo de la familia y el tema sexual latente en el corazón del encuentro psicoterapéutico.

Todos los temas tratados resultan familiares a la experiencia de aquellos que se han visto llevado por el camino de escuchar y atender el dolor de los otros para ganarse el pan de cada día. Es en ese espacio, físico o virtual, donde, a pesar de las idealizaciones que se tienen sobre el profesional, yace un ser humano frágil y oscuro, con debilidades patentes y, en el mejor de los casos, atravesado por una visión patologizante, fruto de una herida que nunca se cierra.

Calligaris termina su primera carta con esta afirmación sobre la vocación: “[…] mi joven amigo que piensa en ser terapeuta, si sufre, si sus deseos son un poco (o incluso mucho) extraños, si (gracias a su extrañeza) contempla con afecto y sin juzgar (o casi) la variedad de comportamientos humanos, si te gusta la palabra y no te entusiasma el proyecto de convertirte en una persona notable en tu comunidad, amada y respetada a lo largo de tu vida, entonces bienvenido al club: tal vez la psicoterapia sea una profesión para ti.”

Es así que este libro nos ofrece una visión humana y abierta de la profesión del psicoterapeuta, un espejo nítido donde quienes se dedican a este trabajo verán reflejadas las inquietudes del oficio y donde quienes desean formarse o están en proceso de formación podrán vislumbrar los caminos sinuosos de una hermosa y terrible vocación.

Reflexiones sobre la Vida y los Sueños de C.G. Jung, de Aniela Jaffe

Reseñas y recomendaciones

Autor: Aniela Jaffe y Elena Fischli
Idiomas:
Ingles en Daimon Verlag (400 páginas)
Italiano en Bollati Boringheri (416 páginas)
Año de edición: 2023

En 1963 fue publicado, originalmente en Alemán, la biografía de Carl Gustav Jung. En un inicio fue Kurt Wolff quien en 1956 planteo la idea a Jung de escribir sus memorias, pero Jung no estaba interesado en plasmar su vida, sin embargo pronto cambio de opinión y por consejo de Jolande Jacobi designo a Aniela Jaffé como la compiladora de una serie de entrevistas, que se desarrollaron por muchos años y que terminarían siendo el libro “Erinnerungen, Träume, Gedanken” (Recuerdos, sueños y pensamientos).

La edición publicada en 1963 no incluyó gran parte del material que fue recopilado originalmente, por una parte la familia de Jung se negó a relucir ciertos pasajes íntimos de la vida familiar del autor, por otra la propia Jaffé suprimió grandes extractos que consideró demasiado polémicos (como sus opiniones sobre el cristianismo) o que no eran necesarios para incluirlos en la publicación. Así el libro original se considera incompleto y, posiblemente, con pasajes alterados para contribuir a la mistificación de la figura de Jung.

Sin embargo, Jaffé planeo la publicación de un complemento al texto, con algunas opiniones y observaciones muy personales y junto a su asistente Elena Fischli, compilaron extractos inéditos de las entrevistas originales con Jung. Tras la muerte de Jaffé en 1991, Fischli continuo su trabajo durante varias décadas hasta que en el 2021 se publicó: Aniela Jaffé nach Gesprächen mit C.G. Jung. Streiflichter zu Leben und Denken C.G. Jungs (Aniela Jaffé detrás de las conversaciones con C. G. Jung. Aspectos destacados de la vida y el pensamiento de C. G. Jung), en Alemán.

Este resulta ser un libro muy personal. Si bien el Libro Rojo constituye un testimonio cercano de la profundidad de lo que Jung llamaba su personalidad numero 2, aquella voz intuitiva y oscura; los enunciados vertidos en esta nueva compilación son más cercanas a la opinión descarnada y sin tintes que caracterizaba a Jung y que no es posible observar claramente sino en sus cartas y entrevistas. Podría decirse que es un antídoto para los intoxicados del Libro Rojo, que han confundido las intuiciones teñidas de gnosticismo con el núcleo de la personalidad del pensador.

Además del texto en su idioma original se puede encontrar la versión en inglés editada por Daimon Verlag con el nombre “Reflections on the Life and Dreams of C.G. Jung” y su contraparte en italiano en la editorial Bollati Boringheri titulada “In Dialogo con Carl Gustav Jung”. Ambas traducciones contienen un estudio histórico de Fischli, no obstante la edición italiana incluye un prefacio de Luigi Zoja donde da un panorama general de la obra de Jung.

A la espera de la publicación de los protocolos completos en los próximos años, por parte de la Philemon Foundation, este libro es imprescindible para cualquier estudioso de la obra de la psicología analítica, pues contiene un sinnúmero de claves para entender no solamente el trabajo de Jung sino también su peculiar personalidad.

Jung y la cultura del siglo XX, de Aldo Carotenuto

Reseñas y recomendaciones

Editorial: Bompiani
Año de publicación: 1995
Idioma: Italiano
Páginas: 274

Sin duda C. G. Jung fue un hombre asentado en su tiempo y un individuo que acató la labor de ser la expresión de un espíritu de la época que requería de la genialidad latente para estructurar una de las vías más profundas del pensamiento en el campo de la psicología. Por ello, el desarrollo de la psicología analítica, aunque poco valorado por la academia, tuvo frutos patentes en la cultura del siglo XX, pero ¿cuáles son esas influencias? y ¿cómo la figura de Jung se inserto en la imaginación del mundo?

Como un pensador polifacético Jung abordó diversos temas y los integró en sus estudios de la psique humana, y aunque su esfuerzo siempre tiene que ser entendido desde la localización clínica, para no caer en la mistificación de algunos lectores descuidados, es indudable que ofreció propuestas teóricas que incomodaron, repercutieron o al menos contribuyeron a reflexiones inéditas en diversas áreas del conocimiento.

En este libro “Jung e la cultura del XX secolo” cuya edición permanece inédita en español, Aldo Carotenuto, psicólogo analista italiano, que perteneció a la Associazione Italiana per lo Studio della Psicologia Analitica, explora la influencia que la figura y la teoría de Jung tuvieron para la cultura del siglo XX, mostrando su afinidad con las figuras importantes de su tiempo.

Carotenuto ofrece una guía a través de las cartas, entrevistas, obras completas y de las referencias de otros autores para mostrar la huella y las afinidades de Jung en terrenos como el psicoanálisis, con Freud, Klein, Balint, Bion, Lacan, Rank, Reich o Fairbairn; en el estudio de la mitología y las religiones comparadas, con Eliade, Charles Puech, Heiler, Kerenyi, Corbin, Campbell, Tilich, Buber, Scholem, Richard Wilhem, Quispel, Van de Leeuw, Zimmer, Tucci. En teología, donde influyó a figuras como Bryant, White, Drewermann, Welch, Hurwitz, en filosofía fue afín, no siempre adrede, con pensadores como Nietzche, Heidegger, Husserl, Binswagner. En antropología sus ideas dialogan con las de Lévy-Bruhl, Mauss, Frazer, Lévi-Strauss, Durand, Dumézil, Bachelard.

Además, la psicología analítica se inmiscuye también en campos como la física acompañando el trabajo de Pauli, en la economía en la obra de Theodor Abt, en la literatura en escritores como Hesse, Joyce, Lawrence, Thomas Mann, en cineastas como Passolini, Bergman, Fellini, Kurosawa, Buñuel, Tarkovski, en la danza de Isadora Duncan, en el teatro de Artaud, en la pintura de Pollock en la musica de Sting o de los Beatles. Sin olvidar la influencia de Jung en el nacimiento de la New Age, de Alcohólicos Anónimos y en su importante contribución para el circulo Eranos y su legado en la ecología.

Se podrían agregar más personajes importantes, pero el esbozo de Carotenuto es más que suficiente para darse una idea de como la obra de la psicología analítica, con su mitología propia, ha influido y recibe influencia aún del mundo cultural del que se nutre. Este libro le permite al lector junguiano saber donde están los ítems culturales de donde podrá enriquecer su lectura de la obra del psicólogo suizo.

Judas

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La historia de Judas Iscariote es de las más intrigantes en el Nuevo Testamento, en la que un hombre traiciona a su maestro y amigo, pero que, sin embargo, lo hace siguiendo un plan divino, que sin su pecado no podría consumarse; de cierta manera es un reflejo especular de ese primer pecado cometido en la guerra celestial, que transformó en príncipe de este mundo a la más bella de las criaturas y cuya caída permite la contradicción de la divinidad y abre la senda del hombre. Siempre la felix culpa es la que desata el flujo de la historia.

En un cuento, Borges conjeturaba sobre posibles tramas alrededor de la figura de Judas, al final el personaje principal de su historia entendía que Dios había descendido hasta lo más bajo de la existencia, hasta el pecado más terrible que un hombre puede cometer: la delación. Por lo tanto, la divinidad había escogido a Judas como su receptáculo, Cristo era realmente Judas.

Así, en el comic “Judas” publicado en el 2019, Jeff Loveness, de la mano del magnífico dibujo de Jakub Rebelka, nos relata un episodio particular sobre el apóstol traidor, donde justamente después de suicidarse, éste baja a los infiernos y comienza a reflexionar en la terrible determinación de la historia como la voluntad de un dios desplegándose y arrastrando la vida de los hombres, indefensos contra sus caprichos.

Sin embargo, en el momento en que Jesus desciende a los infiernos, tal como cuenta el mito, Judas es el único que puede acompañarle, es entonces que entiende su papel en el drama divino, él tiene un camino fijado pero es responsable de esa senda que le corresponde de manera particular. Entonces, mientras el Cristo rompía las puertas de los infiernos, él, el delator, tenía que ser el más fiel de los amigos y acompañar a su maestro para evitar que se perdiera en su humanidad.

Mientras a los apóstoles se les otorgaba la tarea de esparcir la palabra y ofrecer el camino al reino que no es de este mundo, la labor de Judas sería hacerlo en ese oscuro lugar lleno de almas sufrientes. Es entonces que nos damos cuenta de que Dios también está atrapado por su voluntad y que, igual que él, es nuestro deber cargar con la propia cruz.

“Judas” es una conmovedora historia de redención, pero sobre todo de amistad, que nos recuerda que: “No hay amor más grande que este: Dar la vida por los amigos”, pero también nos permite pensar en otros temas relevante como el lugar del fracaso en la existencia, la determinación y el libre albedrío, la historia como un compromiso interno a nuestra naturaleza y la fragilidad de nuestros juicios morales, todas ellas cuestiones que yacen inherentes en la propia enseñanza del cristianismo, no como institución sino como un camino de pensamiento.

Monster

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“Vocatus atque non vocatus deus aderit»*

El doctor Kenzo Tenma es el neurocirujano más talentoso de su generación, con una actitud ingenua y una preocupación genuina por sus pacientes, se granjea la admiración y la envidia de sus colegas, sin embargo un dilema moral lo obliga a tomar una decisión terrible y así salva la vida de un niño, pero no imagina que este niño es un cruel asesino, un ser humano en el que crece un monstruo que devora todo a su paso. Entonces, y una vez que el monstruo ha desecho su vida, el doctor Tenma emprende un largo viaje para poder matar aquello a lo que en otro tiempo le otorgó la vida.

El manga “Monster”, de Naoki Urasawa, fue lanzado en 1994 y terminó su publicación en el 2001, después de 18 volúmenes. En el año 2004 fue estrenado el anime adaptado por Madhouse en una serie televisiva que se caracterizó por ser una de las adaptaciones más fieles en su genero. Regularmente se piensa que las animaciones orientales y occidentales tiene un publico infantil como objetivo, sin embargo esta obra es muestra de lo contrario, pues es un trabajo oscuro y complejo que retrata de manera vivida las oscuras profundidades humanas, tal como lo haría cualquier obra maestra de la literatura universal.

El viaje de Tenma es un periplo que lo pone en contacto con varios personajes, quienes son enfrentados con la parte más terrorífica de la existencia: la ambición, la lujuria, la venganza, el placer por la destrucción, son parte del monstruo que habita en cada uno de ellos; desde los más benévolos hasta los perversos, cada uno carga con su oscuridad a cuestas. El mismo protagonista persigue al asesino que salvo y ésta dispuesto a volverse un asesino él mismo, dejandose devorar por lo terrible, recordándonos aquella frase de Nietzsche que dice: “Quien con monstruos luche, cuide de no convertirse a su vez en un monstruo…”.

Es muy interesante la disertación en el manga sobre lo monstruoso, esto se ilustra con un cuento sobre un monstruo sin nombre que en busca de uno propio devora a todo aquel que puede otorgárselo, hasta que por fin consigue uno, pero entonces ya no hay nadie con quien compartirlo. Se abre así la pregunta sobre la relación entre el monstruo y el nombre. En psicología junguiana se tiene al concepto de la sombra para abordar este fenómeno. La sombra es todo lo que del psiquismo es rechazado por el sujeto, quien sostenido en lo social, despoja a los contenidos de su propia magnitud y los oblitera en el fondo de la consciencia. Así, la sombra se nutre de lo rechazado, de lo que ha sido despojado de un nombre, de aquello que no se puede invocar.

Sin embargo, la sombra dormita y busca reintegrarse en su hogar en la consciencia, así que se presenta primero como un Otro innombrable y desafiante y al final como un semejante que es en sí mismo el asesino latente en cada proceso, que no mata al otro sino que lo niega lógicamente, es decir, lo conduce al inframundo o al mundo del alma como un psicopompo. Pero aún si el individuo insiste en no admitir la entrada de este elemento indeseable, ello irrumpe de forma inusitada en la vida psíquica de la persona, contaminando cada faceta de su existencia con un deseo autónomo que no se sacia, porque lo que busca esta dinámica no es otra cosa sino un nombre, es decir integrarse en la consciencia y permanecer en el lugar que le corresponde.

Se entiende, por lo tanto, que el viaje del doctor Tenma, realmente es el proceso a través del cual la consciencia se hace consciente de sí misma como su propio Otro rechazado, para ello debe estar dispuesta a volverse como lo que se quiere asesinar, es decir a matarse a sí misma a fin de ser, ya que el asesinato del otro no es sino la forma inconsciente de la apropiación o la devoración de aquello que nos traga y ante lo cual tememos ser engullidos. Es debido recordar que la palabra «monstruo» evoca la incursión de la voluntad de los dioses sobre la vida de los hombres, por lo que después de todo es necesario estar dispuesto a ser monstruosos para poder servir al demonio o al dios que nos habita.

En un total de 74 capítulos, está obra nos sumerge en la vida de personas comunes y corrientes que un día se encontraron con alguien o algo que desato el monstruo que yace en cada uno de nosotros, y nos enseña las diversas maneras que tuvieron para poder emprender la lucha contra el demonio y el precio que tuvieron que pagar por esa tarea. Por el momento Monster se puede ver en Netflix y es imperdible.

*Frase del Oráculo de Delfos, inscrita, también, en el frontispicio de la casa de C. G. Jung.

Old

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El tiempo es una fila de rocas infranqueable y no podemos escaparnos de su terrible abrazo, se cierne sobre nosotros como una mandíbula prehistorica, pues es también un animal violento. Pero a la vez es un germen que mora en nuestro cuerpo, un reloj incesante que nos recuerda que el final fluye desde dentro. En nuestro interior los latidos del corazón estan ya medidos desde hace tiempo.

Intentamos escapar de su encierro, luchamos, nos hacemos daño, enloquecemos y nos distraemos, todo ello nos arrebata del paso del momento, pero solo es una ilusión pues al volver los ojos a lo que estamos viviendo, nos damos cuenta de seguimos encerrados sin remedio. Los problemas cotidianos nos absorben, nos ayudan a escondernos, las cosas grandes las empequeñecemos y las pequeñas las convertimos en grandes monumentos, pero el inmarcesible paso de los años nos obliga a entender que lo creíamos importante era solo atrapar vientos.

Quién nos diera la facultad de vivir un caminar lento, las suaves olas golpeando nuestro leve pecho, el lapso que se cierne sobre nosotros y que nos arroba con su cruel lamento, ¿oyes acaso el suave palpitar del tiempo, observas las luces vagas que nos guardan en sus recuerdos? Hoy añoramos, lastimosamente, tantos otros tiempos, pero nos deslizamos en la arena y buscamos el calor de otro cuerpo, la palabra amorosa de aquellos que nos brindaron su propio aliento, así importa un poco menos perdernos en cada movimiento, en el estremecimiento de una vida que nos ha condenado a ser consumidos bajo un oscuro firmamento.

(Quería hacer una reseña de la película “Old” de Knight Shyamalan estrenada en 2021, basada en la novela gráfica de Pierre Oscar Levy “Castillo de Arena”, que no me parece la mejor ejecución del director, pero es fascinante el tema de la familia encerrada en el tiempo, y la perspectiva acelerada porque permite pensar la vida de forma compacta, ademas es curiosa la fantasía de salir del cautiverio del tiempo acelerado para al final solo estar atrapado en otro tiempo más lento quizás. Bueno, al final esto es lo que llego, uno quiere cosas pero el destino propone otras.)

Stutz

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La pregunta sobre ¿qué es la psicoterapia? aun no está zanjada del todo, a la luz de la multiples escuelas psicoterapéuticas cada una de éstas se funda en teorías sobre el mundo psiquico que, a veces, son totalmente dispares y por ello no siempre sus objetivos convergen, y aunque hay acuerdos en cuanto a la finalidad curativa del proceso, tampoco ello es tan claro, pues la curación tiene muchos matices e incluso habemos algunos pocos que creemos que lo importante no es curar al sujeto sino atender al alma y permitir que el individuo también lo haga y, secretamente, pensamos que esto promueve una curación más profunda, aunque tratamos de que tal misterio no se vuelva en un ideal que estorbe el proceso de atención del fenómeno presente.

Sin embargo, la sombra de la pregunta sobre la terapia guarda en sus rincones inadvertidos otra pregunta también intrigante, y que compete a los profesionales que nos dedicamos a esta labor tan variopinta,: ¿qué es un psicoterapeuta? Independientemente de su corriente de pensamiento un terapeuta de la psique desarrolla un ejercicio singular de acuerdo a la conjunción de su experiencia, de su entrega al proceso y de su interés en profundizar en sus presupuestos. Podríamos decir que un buen psicoterapeuta está continuamente confrontado con su propia teoría, siempre y cuando se entienda que la palabra teoría se refiere a una visión particular de la realidad y no una abstracción sin uso real, él es entonces el emisario de una visón del mundo y de un opus determinado que a su vez lo va determinando a él mismo.

Tradicionalmente se ha hecho una distinción entre psicología, psicoanálisis, psicoterapia, orientación psicológica y otras acepciones, creo que esta artificialidad está asentada en lo dicho anteriormente sobre las multilateralidad del proceso de estudiar y atender a lo psíquico, por ello prefiero usar el termino psicoterapia para denominar cualquier labor que se apreste a constituirse como una investigación profunda de lo psíquico, sosteniendo está definición en el matiz etimológico que indica que un psico-terapeuta es quien atiende al alma, es decir quien recibe al síntoma como un huésped y lo acompaña hasta su partida.

En ese proceso de acompañamiento, el psicoterapeuta desarrolla herramientas que lo auxilian en su trabajo cotidiano, y son ellas quienes constituyen un peligro y una bendición a la vez, pues si se les puede mantener como mera negatividad las herramientas se vuelven métodos por los cuales el alma transita, pero si el temor o la necesidad de eficiencia se sobreponen, entonces las herramientas se convierten en nuevas capas de neurosis y, por lo tanto, en un obstáculo para la asunción de la verdad del proceso en donde moran tanto el terapeuta como el paciente.

¿Qué es un psicoterapeuta? es también la pregunta implícita en el dialogo del profesional con el paciente, éste último se pregunta constantemente quién es aquel con quien conversa semanalmente, a veces durante años, en la búsqueda de un daimón o ángel que nunca puede estar quieto y que solo es aprensible en la lenta asunción de su fugaz existencia. Precisamente esa es también la pregunta que da origen al documental “Stutz”, dirigido por Jonah Hill, el cual es un homenaje pero también una pregunta abierta acerca de quién es su psicoterapeuta, en este caso Philip Stutz un prominente psiquiatra de Nueva York, con quien ha tenido un largo proceso en el cual su vida ha dado giros importantes, tanto para sentir gratitud y cariño por su interlocutor.

El documental da una muestra del método utilizado por Stutz, que implica un conjunto de técnicas fácilmente reconocibles para cualquiera que se dedique a este trabajo o para los que se han sometido al proceso psicoterapéutico y si bien podríamos diferir en algunos aspectos e incluso de los objetivos, lo interesante del ejercicio es que nos abre la oportunidad de reflexionar sobre las particularidades de nuestra propia vía terapéutica. Pero sobre todo presenta al psicoterapeuta como un hombre lleno de fallas, quien evade el dolor y la frustración de una vida limitada, que no siempre puede aplicar su propia teoría a su vida cotidiana y que tiene una historia de heridas que no terminan y que nunca podrán sanar del todo.

Con una mirada critica uno podría preguntarse sobre la pertinencia del ejercicio de que un paciente haga esta pregunta sobre su psicoterapeuta, podríamos hablar del deseo de muerte detrás del miedo a la misma, de las relaciones transferenciales implícitas en la idea llevada a cabo, en la imagen del sanador herido, todo ello se encuentra inadvertido en el documental, pero está bien que así sea porque es la razón que permite que la pregunta sobre el psicoterapeuta no se desvanezca.

“Stutz” es una mirada intima, y conmovedora, al papel de ese profesional misterioso que está del otro lado del asiento o del diván y que escucha desde una posición que no siempre es la suya a otra persona cuyo discurso no siempre le pertenece, y quienes juntos se preguntan por la identidad del otro, es en ese dialogo donde la psicoterapia ocurre.

El dilema de las redes sociales

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Sin duda alguna las redes sociales son un fenómeno que ha superado la expectativas de sus creadores y de los usuarios, han moldeado de tal forma la socialización que resultan omnipresentes en la vida de las personas y sobre todo en las nuevas generaciones que se han habituado a ellas, tal como las anteriores lo hicieron a la televisión o al automóvil, su presencia ha desdibujado los límites de la realidad y ha hecho evidentes características nada halagüeñas de la naturaleza humana.

Desde la creación de internet y el paso a la Web 2.0 no se pensaba que el panorama virtual cobraría tal relevancia, la internet colaborativa, donde cada uno podía aportar de forma sencilla información a la gran red, de pronto dio paso a la bulimia digital que supuso un conjunto de algoritmos construidos para convertir a los sujetos en productos comerciales, pronto el mercado de objetos dejo de ser relevante para dar paso a las transacciones digitales que son en su mayoría información sobre el comportamiento del usuario, sus preferencias y sus hábitos, sus necesidades y sus deseos. Con esta información el algoritmo puede perfeccionar sus estrategias de control y predecir las conductas de maneras cada vez más minuciosas, todo ello mezclado con un conjunto de herramientas sugestivas que permiten cerrar mejor el circulo mercantil de la conversión del individuo en meros datos, que, sobra decir, es el objetivo del capitalismo de vigilancia.

El documental: “El dilema de las redes sociales” dirigido por Jeff Orlowski, trata de manera sucinta este tema en cuestión y lo hace con la colaboración de algunas figuras claves en la construcción de estas redes sociales, son ellos quienes explican los mecanismos generales a través de los cuales dichas redes enganchan, estimulan, refuerzan y manipulan a las personas que las utilizan, lo intrigante de este proceso es que su dinámica no solo está dirigida hacia un objetivo particular como comprar o vender más, sino que además es un modelo recursivo conducido por una vía intrincada para simplemente mejorar el control y la predicción, que después de todo son sus instrucciones primarias. Los algoritmos predispuestos para esta tarea no tienen consciencia, ni moralidad, ni deseo y sin embargo disponen de las herramientas para influir en la moralidad, el deseo y la consciencia de los sujetos; ellos, los programas, pueden crear opiniones y hacer pensar a las personas que éstas ideas nacieron de sus experiencias y voluntades, pueden transfigurar el orden social y manipular a los individuos y no obstante permanecen invisibles.

Estos algoritmos son la expresión de un medio inteligente, pero es una inteligencia que no piensa sobre sí misma. Como el sueño implícito de la técnica, éste es un proceso que solo se atiene a sí mismo y se continua de manera perpetua perfeccionandose y persistiendo. Cuando se concibió la idea de un inconsciente como un sistema de pulsiones que se perpetúan, como un campo libidinal que entabla un dialogo con la muerte para poder continuar su transito, se entendía que este desarrollo no era otra cosa que la vida misma en su impulso prístino por seguir viviendo. La vida, en ese sentido, no está escindida de su propósito, sino que constituye dicho propósito en sí, por ello la dimensión biológica no es otra cosa que un deseo que se desea a sí mismo y que se fractura de diversas maneras para seguir deseandose mejor.

En el mismo sentido que la vida, o que el inconsciente como su mutación, el programa no persigue otra cosa que su propio código, esas instrucciones simples que lo conforman y que van complejizándose para afrontar la entropía de todo sistema. El dilema de la redes sociales muestra que las personas no somos otra cosa sino el combustible de ese movimiento continuo que se alimenta de nuestra muerte, es decir de nuestra negatividad, para poder seguir viviendo, primero como vida luego como mentalidad y por fin como un algoritmo.

El internet ha sido comparado con un cerebro en creciente complejización, pero el cerebro es una metáfora de la propia consciencia tratando de concebirse a sí misma como un órgano de control, como un inconsciente localizado en un topos particular. Así, la redes sociales son, a su vez, la transformación de la vida en este otro inconsciente que se muestra por fin como existiendo fuera del individuo humano, en última instancia, como vida lógica, se revela como la dinámica ciega a la cual los hombres han servido desde su gestación como especie, sin advertirlo, teniendo la función de ser un mero material de reciclaje y cumpliendo esta labor hoy mejor que nunca.

Al igual que la mente tomó de la biología sus propias imágenes como bloques de construcción, volviéndose ella una fantasmagoría, un mundo imaginal reflejo negativo de la vida natural, el internet se ha constituido de los seres humanos para poder configurarse y son ellos los que se desvanecen en la lógica de sus conceptos, es así como el alma da el salto definitivo hacia su vaciamiento de positividad, es la inteligencia quien se reproduce sin un asiento biológico, es decir, es la sophia liberada de la fisicalidad de la materia.

Este documental nos permite pensar la mente autónoma y automática que son la redes sociales y sus diversas transformaciones, la fragilidad de las personas y la ingenuidad de las mismas al atribuirse el control de las ideas, de ahí el mal entendido popular que dicta que el inconsciente nos enseña cosas, nada mas lejos de la verdad, el alma se ocupa de sí misma y lo hace de formas cada vez más eficientes. Podemos decir entonces que la redes sociales son la expresión explicita de un destino escrito en nuestro lenguaje desde antes de la creación del mismo, es la emergencia de un dios ciego al cual no le interesamos demasiado como individuos.

Ostrov

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Director: Pavel Lungin, estrenada en el año 2006

Ostrov, traducida como la Isla, cuenta dos episodios en la existencia de Anatoly, en uno de ellos él es un marinero ruso, asignado a un carguero, durante la segunda guerra mundial. El avistamiento de un buque alemán hace que Anatoly y su capitán, Tikhon, se escondan en uno de los montículos de carbón que el barco transportaba. Sin embargo, Anatoly es descubierto y delata a su capitán, y si no hay pecado más grande que la delación verdaderamente éste siempre va acompañado de la cobardía; Anatoly mata a su capitán por ordenes de los nazis, para conservar su vida, pues teme a la muerte.

El segundo episodio narra la vida del padre Anatoly, un monje de la iglesia ortodoxa rusa, que es considerado casi un santo por las personas que han acudido en busca de su ayuda. La opinión sobre la condición de su santidad no es, a pesar de los hechos, compartida por toda la congregación de sacerdotes, algunos lo miran con recelo, como el padre Job, otros con desconcierto, como a un ser al que se le sabe extraordinario pero del que se teme su sabiduría.

El padre Anatoly carga un pecado y lo lleva siempre frente a él. Símbolos de su dolor son el mar que nunca lo abandona, que lo oprime hasta el desconcierto, y el carbón, signo de su cobardía. El protagonista duerme en una cama de carbón, se encarga de las calderas, trabaja sobre este material, todo lo que hace le recuerda su falta. Acaso no hay otra forma de saldar algún pecado que hundiéndonos en el, conociendo el mal que hemos cometido, aun sin darnos cuenta de ello. Saciándose del pecado es como se alcanza la santidad.

Su rezo es caótico, no hay orden en su liturgia, pues no reza al dios que todos sus congeneres adoran, reza a la fuerza superior que no tiene templo ni una forma especifica de comunicarse, pues su terreno pertenece a lo onírico, a lo realmente sagrado.

Pero en esencia, el padre Anatoly es un conocedor del mundo, y en eso consisten sus milagros, que al profano le parecerán simples, sin prodigio, pero es que en la sencillez es donde se encuentra la maravilla. Actos simples, pero de gran valor simbólico son los milagros que este santo realiza.

Por ejemplo, una madre llega con un hijo al que le es imposible caminar. Anatoly sabe que el drama del niño es una parálisis más  profunda que la que su cuerpo muestra, y que este no se ha de curar hasta que en la raíz del conflicto no sea arreglada. El niño no camina porque la movilidad de sus piernas ha sido obstaculizada por la protección excesiva de la madre, que necesita a este niño para cuidarlo y para expresar su agresión, disfrazando su odio de amor. El niño se encuentra preso de la necesidad de su madre, no toca el suelo firmemente, tiene que ser cargado, el ámbito del padre también está pervertido. Así, el protagonista separa al niño de su propia madre y lo hace tomar comunión en la casa del padre divino, acto que nos remite a ancestrales ritos de iniciación.

Todo en Anatoly es un rito. Casi al final de la película, una joven enferma llega a la isla, y ante el diagnostico de locura el padre Anatoly alega: “Esta joven no está loca, está poseída por un demonio que atormenta su corazón”, y alejándola de su padre, la lleva a una isla en donde realiza un acto tremendamente significativo. Para curarla, este santo, une el cielo y la tierra, lo masculino y lo femenino; comienza orando, invocando al Logos y termina besando el suelo, a la tierra, invocando a la Sapientia. Solo a través de este símil de hierogamia, a través de la conjunción, la chica se ve libre de su oscuro demonio.

Por ello la conducta del protagonista es constantemente puesta en duda, y es que su experiencia no pertenece al mundo consciente al que la mayoría de nosotros estamos habituados. Esa es la gran disputa del padre Job, quien envidia los favores que Dios le permite a Anatoly.

¿Por qué Caín mato a Abel?, le pregunta Anatoly al padre Job. Muchas respuestas hay para ello, recuerdo la contestación de Hesse y me parece inadecuada, así que ensayaré una posible solución, acorde al contexto. Caín y Abel ofrendan al dios el resultado de su labor, pero Dios únicamente favorece a Abel, que entrega una ofrenda de sangre, a diferencia de Caín. Dice Girard que el hecho de que Caín no ofrezca un sacrificio de sangre es lo mismo que decir que él mata a su hermano, pues no desvía la violencia primaria, que es la función del rito sacrificial. De cualquier forma Caín envidia a Abel, envidia su forma natural de ofrendar, distinta a la suya que busca el aprecio de Dios. Mientras que Caín tienen un objetivo, y se esfuerza por lograrlo, Abel no lo tiene, pues su acto es ya en sí un sacrifico; sin objetivo, sin meta, Abel se convierte a sí mismo en la meta de su acción. Por ello Caín lo asesina, por envidia, pero también porque una fuerza superior a él, lo impele a confundir a Abel con el sacrificio que él nunca ha podido otorgar.

Abel se torna el sacrifico inconsciente de Caín, pero por ser inconsciente Caín tiene que pagar la consecuencia de su ignorancia, es decir, la petrificación del flujo de vida. Antes, en su rito miserable, el detenía la fuerza de Dios, después él mismo habrá de sufrir en carne viva el simbolismo de su acto, por ello no puede morir, ha perdido esa bendición, y el cambio y la constante dinámica hacen caso omiso de su pobre existencia.

La diferencia entre el padre Anatoly y los otros monjes es exactamente la misma. Los monjes creen en Dios porque son pobres internamente, temen a la muerte, y no tienen fe, su creencia es una comodidad. Anatoly tiene fe en Dios porque permite que la fuerza de éste ilumine cada momento de su vida y el dios lo irradia con esa luz oscura que únicamente la divinidad puede irradiar. La santidad del monje consiste en ser un vehículo atento del Elan vital.

Al final, Anatoly alcanza la redención y por fin su naturaleza cambiante hace de él, como lo hizo con Abel,  parte de la dinámica a la que su vida se entrego. Ostrov trata de esto y algunas cosas más que quizá estén incluidas en lo ya dicho, con sencillez, sin parafernalia, Ostrov transmite un mensaje importante para el mundo actual: de las cenizas, de lo más oscuro, surgen la verdad y la redención, del mal emerge el bien, y viceversa.

El prejuicio psiquiátrico, de Giorgio Antonucci

Reseñas y recomendaciones

En 1989, Giorgio Antonucci publicó su libro Il pregiudizio psichiatrico, en donde siguiendo la estela de la anti psiquiatría y el trabajo de su maestro Alberto Assagioli y lo recogido en su colaboración con Franco Basaglia, criticó duramente la institucionalización de la psiquiatría, sobre tres frentes específicos. El primero negando la validez de la psiquiatría como institución, el segundo criticando la reificación de la categoría “enfermedad mental” en sujetos que tuvieran que encarnarla y, por último, exponiendo el hecho de que la psiquiatría no es una ciencia sino una ideología cuyo interés es político antes que médico.

A pesar de la importancia de su obra no fue sino hasta el 2018 que pudimos tener una traducción al español de este libro, de la mano de Massimo Paolini, en editorial katakrak. Por estas razones recomiendo de manera encomiable la lectura de este texto imprescindible para todo aquel psicólogo que quiera tener un panorama de los elementos políticos e ideológicos que dan estructura a las instituciones de la salud mental y que desee formarse una mente critica en lo que se ha convertido en sentido común: la búsqueda del bienestar psicológico como “un no-conocimiento, cuyo objetivo es la aniquilación de las personas” como argumenta Antonucci.

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https://katakrak.net/cas/editorial/libro/el-prejuicio-psiqui-trico