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Educación posmoderna

Se hacen posgrados por necesidad laboral, quizá, en pocas ocasiones, por orgullo personal o en la búsqueda de prestigio académico, en algunas disciplinas éstos se usan como medios para acceder a mejores condiciones de investigación, pero nunca para seguir un tema de forma seria.

La escuela hoy es un gran aparato institucional que tiene como fin reproducir las políticas económicas imperantes, ante ellas pensar un tema es contraproducente y la reflexión profunda debe dar paso a la fabricación inocua de artículos académicos y textos que no tienen otro propósito que silenciar, con su vorágine de producción, las vías alternas de pensamiento que pudieran contraponerse a la estructura ideológica a la que se ciñen.

El medio científico y la cultura popular, de forma conjunta, sin saberlo, se aprestan al objetivo general del sistema actual, masificar, individualizar y emocionar al sujeto, que alienado de su propia circunstancia, de su contexto lógico, puede por fin ser liberado de la tarea de ser él mismo y de participar activamente en el flujo del pensamiento y entonces ser capaz de asumir su tarea como reproductor irreflexivo del dogma de los tiempos presentes.

En cambio, las personas tomadas por un tema especifico gastan décadas de su vida en el estudio silencioso de un autor o de una temática y, para ellos, desviarse en la ruta de los requerimientos institucionales significa una agónica pérdida de tiempo. Las mejores mentes se forman a pesar del mundo académico y de la intelectualidad institucionalizada, en la dedicación laboriosa y sacrificada al daimón que los impele a estudiar.

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