Las cosas

Cotidianidad

ah si las cosas
nos dejaran mirarlas.

Tomas Castro

Tengo un teléfono inteligente, en él están los números de mis contactos, las plataformas de comunicación y redes sociales y mis cuentas de banco, ademas registra mi vida por medio de fotos y algunos videos; el teléfono me es necesario para poder trabajar, entretenerme y organizar mis finanzas, pero tengo que cambiarlo cada ciertos años pues se ponen en venta modelos más modernos y potentes. También tengo una tablet, fue muy costosa, pero vale la pena, en ella escribo, tengo libros digitales y comics, reviso referencias para mis actividades académicas, tengo la musica que me compaña todo el día y ahí leo las noticias recientes; es mi fuente de información y sin su práctica presentación no podría acceder al cumulo de información que requiero cada día, las aplicaciones son caras pero necesarias, sin embargo la pila se desgasta y en unos años será inservible. Además, tengo una computadora donde llevo a cabo trabajos que requieren mayor espacio de pantalla o más horas de concentración, desde ahí doy clases, cursos y actualmente solo doy terapia a través de sus herramientas digitales, la reemplazare en cuanto su trabajo no sea fluido o haya una novedad en el mercado. Por último, tengo un automóvil, es un modelo antiguo, me ayuda a desplazarme de manera celerosa y cómoda, pero hay que comprarle refacciones, un seguro, pagar impuestos e invertir en gasolina, espero impaciente el momento de comprar un modelo nuevo.

Todo es imprescindible me digo a mí mismo, pero tengo la sensación de que hace algunos años no tenia nada de ello, ¿cómo podía prescindir de sus favores y trabajar, vivir y aprender?, me convenzo, entonces, de qué tal sensación es una tontería, pues mis actividades dependen claramente de las cosas y debo trabajar para poder reemplazarlas, pero ya no tengo muy claro si las cosas son mías o yo soy de las cosas, ya no es importante la diferencia.

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