La función de la sombra

Logos del alma

En el abrazo primordial de Cronos y Ananke, la necesidad y lo ilimitado, el huevo cósmico es quebrado y de su interior emerge Phanes el protogono, así surge la consciencia de su contenimiento en el mundo de la materia.

Cuando Elokim creó a Adam, lo hizo de su propia sombra, es decir desde su imagen y semejanza. A su vez, para que esta criatura fuera completa, capaz de dominar, hizo caer sobre él un sueño profundo y de su sombra amaso a una compañera llamada Ishá. Elokim les conminó a comer de todo fruto excepto de los árboles interiores, el de la vida y el del bien y del mal. Más tarde, Ishá será tentada por la serpiente y convidará a Adam del fruto del árbol del conocimiento y ambos se descubrirán desnudos y sabios.

¿Qué padre no sabe que la prohibición acarrea la falta?, pareciera ser que Elokim desea, secretamente, que ambos coman, pero no puede darles el fruto por sí mismo, sería muy sencillo, tiene que haber una negativa terrible de por medio; entonces la serpiente, que más tarde será la personificación del primer hijo de Dios, es decir, su primera sombra, los tienta y guía a la sombra del hombre a ser consciente de sí misma. Es entonces cuando el hombre nace a la desnudez. Liberados de la protección del padre celestial se cubren con la última herencia de su creador y parten al mundo y a la muerte, ese es el momento en que el alma baja a la tierra y se encarna para seguir conociéndose.

El alma se libera de su contenimiento en la naturaleza al romper el huevo cósmico, pero sólo a través su acción sobre ella misma logra conocerse de mejor manera, esto tendrá que ser repetido una y otra vez en las diversas cosmogonías. En este devenir, la sombra juega un papel primario pues ella representa la separación, es decir la contradicción inherente al fenómeno que permite su distanciamiento de sí mismo y, por lo tanto, el movimiento dialéctico. ¡He ahí la función de la sombra!, despojada de la moralina psicológica, la sombra no es el mal, ni aquello que compensa; la sombra es el momento de la contradicción del alma consigo misma.

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