Hay muchas quejas porque la educación en línea no es verdadera educación, y quizá sea cierto, pero la educación presencial tampoco generaba verdadero conocimiento; no lo hace con planes educativos coercitivos y superfluos, no lo hacía hace diez años con criterios pedagógicos desdeñables, ni lo hará dentro de unas décadas con una escuela tendiente a la formación técnica y cientificista.
Lo que expone la situación actual es que la educación ya no se encuentra en la escuela y ya no se puede formar ahí mas que a través de su propia superación (destrucción).
Un alumno me comentaba a propósito de la educación en línea: “los profesores no nos enseñan nada, qué vamos a hacer”, yo le respondía: “lo que necesitaron hacer siempre, aprender por ustedes mismos lo que es verdaderamente importante”. ¿Y qué es aquello verdaderamente importante?, nadie lo sabe realmente hasta que se está sumergido en ello. Bernard Shaw lo sabía cuando dijo que a los seis años había tenido que abandonar su educación para ir a la escuela. Se siente como un llamado, ajeno a la propia voluntad, a desarrollar un tema durante toda la vida, a pensarlo de forma íntegra y exhaustiva, es un dios al que se le rinde culto y sacrificio.
La educación, por tanto, no existe en la escuela, lo hace en donde el culto y el sacrificio reales ocurren y no nos gustará saber donde es eso.
