Tántalo y Sísifo

Cotidianidad

La ironía de la vida es magnífica, Borges bien lo sabía, él a quien el destino le deparó los libros y la sombra, la ceguera y una gran biblioteca, a él que imaginó el paraíso como aquella forma que sus ojos ya no podían leer. Mi ironía es menos gloriosa, a mi el tiempo no me sobra, pero la curiosidad no amaina y me moriré con el deseo de abarcar aquello que nunca acaba

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