La enseñanza inconsciente (4)

Educación posmoderna

“Desde muy niño tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela.

George Bernard Shaw

¿Cómo se le convence a un joven de que la educación le depara un buen trabajo si se empeña, cuando el mundo profesional está lleno de ejemplos donde los puestos mejor remunerados son para los que cumplen algún mérito personal o por nepotismo, sin importar su grado de preparación y donde las influencias son lo más relevante, pues es suficiente con fingir o con dejar que otro haga la labor. Cuando alguien que solo terminó la educación básica gana muchísimas veces más que quien ha obtenido un posgrado. Cuando el crimen organizado paga altas regalías. Cuando las tasas de desempleo entre profesionistas desafían tal prerrogativa? ¿Y cómo se le insta a un joven a creer que la escuela es el mejor lugar para aprender, cuando las habilidades que requiere el mundo moderno se aprenden, en su mayor parte, fuera de la escuela, cuando toda la información y las formas de aplicación se pueden encontrar de mejor manera en Internet, en tutoriales, en cursos en línea, en el material inmenso que hay en la red y cuando todo esto puede obtenerlo por sí mismo en contra de la curricula redundante de los centros educativos?

La escuela ya ha fracasado hace mucho tiempo, al menos en sus objetivos explícitos, se enseña sobre los restos de un cadáver, actuando como si las lecciones del docente fueran aún relevantes. El maestro apasionado, que ama su tema, ofrece una agradable ilusión que dura lo que dura el entusiasmo, pero el mundo pronto advierte que el profesor ya no es necesario, que la escuela pertenece a un universo ya devastado y que el esfuerzo por mantener este cadáver de pie implica el uso de un monto de energía semejante al de los grandes sacrificios rituales de otras civilizaciones. Rendimos tributo con esta tarea sin sentido, que es la educación, al dios que rige la vida de la cultura actual y rezamos con nuestra rutina a ese nuevo dios inadvertido que se llama también «el libre mercado». Educamos sacrificios.

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