La educación socioemocional como herramienta neoliberal

Educación posmoderna, Logos del alma

La cuestión de sí hay una correcta y una incorrecta educación socio-emocional es una ilusión conceptual. El acento de ambas posturas está puesto en el priorizar las habilidades del ego para ser más eficiente, lo cual ya es un discurso neoliberal y solo puede existir en una sociedad capitalista como la nuestra. No hay un desarrollo socio-emocional liberado de la tarea de hacer del individuo una mejor maquina de producción; por más abierta o critica que sea la teoría del docente, terapeuta o psicólogo, su discurso cultural siempre será autorreferente, pues quien habla nunca es la persona sino la cultura. 

La cultura terapéutica es la narrativa del capitalismo posmoderno y puede tener muchas vertientes, algunas en apariencia más nobles que otras, pero al final todas desembocan en el mismo cauce. Cuando se recomienda a un alumno que maneje sus emociones de manera eficiente ya se esta culturizando al sujeto en la lógica maquinal de la industria, cuando se le insta al paciente a trabajar consigo mismo, como un ente autónomo, ya se está cargando sobre sus hombros un peso que solo puede llevar un individuo sumido en la búsqueda moderna de sentido, justo en el tiempo donde el sentido ya no reside en la esencia de lo humano. No importa si es coaching, transpersonal, psicoanálisis, junguiano, cognitivo conductual, psiquiatría, neurología, pedagogía etc., el hilo conductor es el acento en el valor del máximo rendimiento.

No se mal entienda la critica, pues es bastante preferible estar bien con uno mismo, tener una visión consciente de las emociones, reflexionar continuamente sobre las necesidades psíquicas, ello permite un margen de acción más amplio y más complejo. Pero no somos más libres, ni dejamos de ser maquinas, simplemente somos obreros más eficientes en la gran industria del desarrollo personal.

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